Debido a la crisis generada por la pandemia Miguel Barrera dio un paso al frente con la intención de ayudar a numerosas familias de Castellón que estaban en situación de dificultad económica. Por esa razón, en colaboración del Ayuntamiento de Castellón y con la inestimable ayuda de más de 50 voluntarios seleccionados por el propio chef, el objetivo era claro: cubrir una de las necesidades más básicas.
A lo largo de esta acción se han elaborado más de 400 menús que, junto a los 700 que el consistorio preparó, ayudaron a solucionar una problemática que afectaba a los vecinos de la localidad. Estos menús, preparados un por grupo de chefs experimentados, constaba de un plato o entrante frío o a base de crema o sopa, un plato principal proteico (carne o pescado), un lácteo, una o pieza de fruta y 50 gramos de pan elaborado en colaboración con el Gremi de Forners de Castelló.